La Declaración de Stuttgart: tres mensajes de esperanza, de razones y de acción

La Declaración de Stuttgart: tres mensajes de esperanza, de razones y de acción

Ya hace treinta años que fabricantes de coches, expertos y académicos, usuarios y gestores públicos, entre muchos otros entendidos, se reúnen cada año, para discutir de qué maneras se puede promover la utilización del coche eléctrico. Este año el EVS30 – Electric Vehicle Symposium’ se ha celebrado en Stuttgart, uno de los lugares clave por la automoción a nivel mundial, puesto que es donde Gottlieb Daimler nació y fabricó su primer coche, y donde estableció su industria. Y para celebrar este 30 aniversario también se ha redactado la que se denomina la ‘Declaración de Stuttgart 2017’, que trae por título “La nueva y limpia era de la movilidad”.

Este manifiesto se quiere dirigir sobre todo a los líderes mundiales que asistirán a la Conferencia de la ONU por el Cambio Climático a que se hará en Bonn del 6 al 17 de noviembre de este año y tiene tres partes diferenciadas.

En primer lugar, en el manifiesto se escribe un “mensaje de esperanza” para poder mitigar los efectos del cambio climático, debido a las ventajas que puede traer la electrificación del parque móvil y se basa en que hay el potencial suficiente para traer la fabricación de los coches eléctricos a gran escala.

Otro mensaje esperanzador es que la industria del automóvil tiene la voluntad para pasar de producir vehículos con motores de combustión interna a aumentar progresivamente su cuota de producción de vehículos eléctricos, que necesitarán mucha menos energía que un vehículo convencional para hacer funcionar su tren motriz (entre un 50 y un 80% menos, debido principalmente a la eficiencia del motor eléctrico).

Otra fortaleza del coche eléctrico que menciona el manifiesto es la posibilidad de conectar la batería del coche eléctrico a la red, puesto que esto repercutirá en un mejor uso de la electricidad y de regulación de la red eléctrica, regulando la producción de energía y los gastos económicos y ambientales derivados. También el manifiesto recalca el hecho de que los conductores de coches eléctricos están más dispuestos a instalar paneles solares en sus casas.

En segundo lugar, la declaración quiere dar razones por las que vale la pena apostar por el vehículo eléctrico, empezando por las mejoras de las baterías. A medida que vaya avanzando la tecnología se harán baterías más potentes y de más capacidad y su precio irá bajando, debido a la economía de mercado, y estas baterías cada vez tendrán un ciclo de vida más largo. Al manifiesto se deja claro que hoy en día las emisiones globales de CO2 de un coche eléctrico pueden ser 13 veces inferiores en comparación con un convencional.

La electrificación sólo tiene efectos positivos y ningún efecto colateral no deseado. Aunque las necesidades materiales o mineras para la construcción y mantenimiento del vehículo eléctrico en comparación con las de un convencional, el primero siempre sale ganando.

Respecto a las estaciones de carga, la declaración dice que la parte más grande de la inversión en recarga ya lo están haciendo actores comerciales y privados, puesto que el negocio de las ‘electrolineras’ es una infraestructura básica por los vehículos eléctricos, y también las compañías eléctricas están haciendo productos específicos para usuarios de coches eléctricos, asegurando la viabilidad económica de las instalaciones vinculadas particulares.

El manifiesto cierra el punto de las razones diciendo que el paso a la electrificación es una calle de un solo sentido, puesto que las personas que hacen el cambio al coche eléctrico no se ven dispuestas a volver a usar un coche convencional, y que su adquisición se ha convertido en un símbolo de un estatus social acomodado.

El tercer y último punto de la declaración tiene que ver con las acciones políticas que pueden aplicar los gobernantes para que haya una demanda más grande de vehículos eléctricos, así como para poder facilitar su producción, como una política de incentivos por parte de las administraciones.

Aun así, los signatarios también avisan que las consecuencias de quedarse atrás cuando la disrupción del vehículo eléctrico golpee fuerte pueden ser “brutales” para aquella región que no se haya actualizado, y aconseja que se recopile conocimiento para poderlo usar.

La clave del éxito del vehículo eléctrico, se asegura en la declaración, es que la producción de vehículo eléctrico se incremente y que sus ventas sean permanentes. No se aconseja una dirección política concreta para hacerlo, puesto que “políticas muy diferentes han obtenido resultados igual de buenos en el pasado”, pero también se pide que en esta cursa no se hagan trampas, y menciona la manipulación de los tests de emisiones de coches.

Finalmente, se recalca la importancia de que haya una retroalimentación entre las ventas de coches eléctricos y la R+I, como motores aceleradores del cambio.

El manifiesto acaba diciendo que “la producción a gran escala de vehículos eléctricos y de sus ecosistemas componentes y servicios empieza ahora.”

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