La contaminación en Barcelona amenaza nuestra salud
La contaminación en Barcelona

La contaminación en Barcelona amenaza nuestra salud

La contaminación del aire supone un problema grave de salud pública en todo el mundo. Pero, ¿cuál es el origen de tanta contaminación, cómo se mide, cómo se combate, es verdad que el diésel es el carburante más contaminante, qué aportación puede hacer el coche eléctrico para mejorar el aire?

¿Cuál es el origen de la contaminación de Barcelona?

El origen del exceso de contaminantes en el aire proviene, principalmente, del tráfico de coches, y en menor medida de las obras y del sector industrial. Cada día más de un millón de vehículos se mueven por Barcelona. De hecho, es la ciudad de Europa con más densidad de coches, tiene casi 6.000 por kilómetro cuadrado, lo que representa el doble que Madrid y el triple que Londres.

Los vehículos diésel, sobre todo los más antiguos, son los que emiten contaminantes más nocivos. Los vehículos que circulan cada día por la ciudad generan el 60% del dióxido de nitrógeno presente en Barcelona. Las actividades industriales también generan partículas en suspensión, sobretodo las obras y el transporte aéreo, en menor medida.

El divulgador ambiental y consultor en sostenibilidad, Josep Lluís Gallego, nos confirma que la ciudadanía está más preocupada por los accidentes de tráfico que por la contaminación, pero que realmente lo que provoca más muertes en todo el Estado español son los gases contaminantes que salen de los tubos de escape de los vehículos que circulan por las ciudades. Cada año mueren cerca de 10.000 personas por la exposición a esta contaminación.

¿Cómo se mide la contaminación?

Los contaminantes principales en Barcelona son las partículas en suspensión, el óxido de nitrógeno, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre y el ozono.

De partículas en suspensión hay de diferentes: las más densas son las que nuestro organismo ya está acostumbrado a pelearse, como el polvo y el polen. Las partículas más finas que penetran hasta los alvéolos pulmonares y de ahí a la sangre provocan muchas alergias respiratorias y oculares, son generadas por la combustión de hidrocarburos de los coches diésel y el roce de las ruedas en el pavimento.

El óxido de nitrógeno está formado por compuestos químicos gaseosos qué provienen del combustible quemado, ya sea por los coches, los aviones o la industria. Es un gas irritante que tiene un olor picante, es de color marrón rojizo y provoca asma y bronquitis, sobre todo a niños.

El monóxido de carbono proviene de los tubos de escape de los vehículos y en menor medida de las calefacciones. Es un gas incoloro, inodoro e insípido que en concentraciones altas provoca intoxicaciones graves y puede ser mortal.

El dióxido de azufre es un gas incoloro que irrita la piel y las vías respiratorias y puede crear enfermedades pulmonares graves. Su origen proviene de las centrales térmicas y de la actividad industrial.

El ozono es un contaminante secundario, es decir, no lo genera nadie con su actividad. Se forma por la acción de la luz solar en contacto con los óxidos de nitrógeno y los hidrocarburos.

Para detectar la presencia de estos contaminantes en el aire, el Ayuntamiento de Barcelona dispone de una serie de estaciones ambientales, distribuidas por la ciudad, que hacen los análisis y elaboran los informes sobre su evolución.

Aún así, no sería tan alarmante si la meteorología ayudase. Con lluvia la concentración de todos estos contaminantes cae a tierra y la atmósfera queda limpia. Por esto, cuando tenemos días que no llueve, ni hace viento, el ambiente se va cargando y el aire que respiramos es más peligroso para nuestra salud.

¿Cómo se combate la contaminación del aire?

La medida principal para reducir la contaminación es limitar los vehículos que circulan por Barcelona y promocionar el uso de vehículos más limpios como los coches eléctricos, y el uso del transporte público.

A partir del 1 de enero de 2020 estará prohibido entrar en Barcelona con un vehículo contaminante y las zonas de bajas emisiones serán permanentes, hecho que afectará a más de 125.000 coches. Con esto se pretende reducir la contaminación un 15%.

¿Cuál es la aportación del coche eléctrico a la reducción de la contaminación?

Josep Lluís Gallego lo tiene muy claro. Si los vehículos que circulan por nuestras ciudades fuesen eléctricos se reduciría en un 90% la contaminación urbana asociada al tráfico. También se reduciría el consumo de petróleo. Se conseguiría pacificar el tráfico, que sería más silencioso, más eficiente y más amable. En definitiva, menos agresivo para el medio ambiente y más saludable para las personas.

La Fundación Europea del Clima ha publicado un estudio sobre el impacto del coche eléctrico en el continente y podemos extraer unos datos muy interesantes. De seguir con la tendencia actual de implantación de estos vehículos en Europa las emisiones de óxido de nitrógeno, pasarán de 1,3 millones de toneladas a 70.000 en poco más de una década. El 27% de todas las emisiones causantes del cambio climático se originan en Europa debido a los coches de combustión y son, por tanto, el primer emisor de gases de efecto invernadero. En cambio, los coches eléctricos generan entre dos y tres veces menos calentamiento global en el transcurso de todo su ciclo de vida, desde la producción hasta su desguace.

La Fundación Europea del Clima calcula que en 2030 el 25% de los vehículos que circularán por las carreteras europeas serán totalmente eléctricos y otro 50% híbridos.

Otro estudio del Massachusetts Institute of Technology concluye que la adopción del vehículo eléctrico  reducirá un 60% el consumo de petróleo y por tanto la contaminación. Añade que la reducción aún sería más grande si la electricidad generada para cargar los eléctricos procediera de energías renovables.

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