“En qualsevol flota de serveis urbans és viable la implantació de tecnologies sostenibles”

“En qualsevol flota de serveis urbans és viable la implantació de tecnologies sostenibles”

URBASER es la empresa del grupo ACS dedicada a prestar toda clase de servicios medioambientales, divididos en dos grandes áreas: Servicios Urbanos, centrados en la recogida de residuos sólidos urbanos y limpieza viaria,  y tratamiento de residuos de construcción y demolición. Los vehículos eléctricos son una gran herramienta para la gestión de sus servicios. “Contamos con una flota de 110 vehículos eléctricos en Cataluña, y con 116 vehículos de Gas Natural Comprimido, 74 en Barcelona”, comenta Santiago Losada, responsable de Control Operativo de la compañía.

¿Desde cuándo se empezó a incorporar el vehículo eléctrico (VE) y el de gas natural vehicular (GNV) en URBASER? ¿Cuáles fueron los principales desafíos con los que se encontraron al inicio de la transformación de la flota?

El primer vehículo eléctrico de servicio data del año 1999, aunque era una tecnología muy incipiente y nos sirvió para conocer esta tecnología y poder implantarla, después, de una forma más masiva. La primera gran implantación fue en el servicio de Barcelona en el 2009, con más de 50 vehículos. Los vehículos de gas natural se pusieron en servicio ya en el 2000 y han estado funcionando con éxito hasta el 2009.

En 2009 creamos un laboratorio de vehículo eléctrico para adaptarlos a las necesidades de los servicios y formar un personal altamente cualificado para su gestión y mantenimiento. Con la instalación de una estación de recarga inteligente, hemos conseguido conocer más en profundidad la tecnología y garantizar la calidad del servicio en los parámetros establecidos. Con los vehículos de gas natural, lo principal fue establecer las necesidades de recarga según los servicios comprometidos para que la instalación estuviera bien dimensionada y garantizara la calidad del servicio y las necesidades de los vehículos.

¿En qué consiste la gestión de la recarga de estos vehículos? ¿Han tenido que adaptar rutas o procedimientos internos para poder usar estas tecnologías?

En el caso de los VEs se realiza una instalación inteligente, totalmente monitorizada y sencilla de gestionar. Saber en cada momento la carga de los vehículos, las necesidades de autonomía y cualquier incidencia que pueda surgir durante el proceso de carga hacen que podamos garantizar el cumplimiento de todos los servicios. En el caso del gas natural, dado el mayor conocimiento de la tecnología y las necesidades su gestión, se realiza de forma similar pero con mayores garantías.

Los beneficios medioambientales y sobre todo a nivel local o urbana son conocidos, ¿pero han podido estudiar si existen beneficios económicos en comparación a la flota de combustión interna?  

La eliminación de emisiones contaminantes en el caso de los eléctricos y la disminución de estas emisiones en el caso de los vehículos de gas natural hacen que este tipo de tecnologías mejoren la calidad de vida en las ciudades. Otro factor importante es la eliminación de las emisiones sonoras. Hace que nuestros servicios sean mucho más amables con la ciudad y sobre todo con sus ciudadanos.

En cuanto a los beneficios económicos, en el caso de los vehículos de gas natural es importante la reducción del coste en el propio combustible, aunque la necesidad de hacer una instalación de compresión y de puntos de carga y el sobrecoste en la compra de los vehículos hacen que toda esta inversión se llegue a compensar en contratos con duraciones de unos 8 años y con una flota de cierto tamaño y con consumos constantes. En el caso de los VE de menos de 2 toneladas, el sobrecoste de compra llega a compensarse con la reducción de coste en el consumo, una buena formación en conducción eficiente, un sistema de recarga totalmente programable, etc. Eso sí, en aproximadamente 7 u 8 años.

¿En qué proyectos está trabajando URBASER ahora mismo? 

Como visión de futuro estamos trabajando en mejorar la tecnología eléctrica a través del laboratorio. Nuestro proyecto más reciente ha sido la instalación de una planta fotovoltaica cuya generación se acumula en baterías que provienen de vehículos eléctricos y que ya no disponen de capacidad para garantizar la autonomía de los servicios. El evitar un residuo y dar una segunda vida a unas baterías es un gran avance. La energía acumulada en estas baterías se utiliza para cargar de nuevo vehículos eléctricos y alimentar parte de nuestra nave.

Como gestor y operador de flotas, ¿qué perspectiva de este tipo de tecnologías prevé a corto – medio plazo? ¿Qué consejo sugeriría para quien quiera hacer un cambio de tecnología hacia el VE o el GNV?

La tecnología de los vehículos de gas natural está más desarrollada y se irá implantando en flotas cautivas de servicios urbanos, distribución de mercancías, etc. La infraestructura pública hará que cada vez sean más usuarios los que se sumen al uso de estos combustibles y los corredores previstos por la Comisión Europea ayudarán a que su implantación cada vez sea mayor y se pueda utilizar incluso en flotas de largo recorrido. La mayor implantación  en los vehículos eléctricos empieza por las empresas de servicios urbanos a través de sus concesiones públicas, y se espera que en el futuro su desarrollo cada vez sea mayor.

Yo aconsejaría, a los que quieran hacer este cambio de tecnología, realizar un análisis en profundidad de sus necesidades. En cualquier flota de servicios urbanos es viable la implantación de estas tecnologías.

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