El decálogo definitivo para comprar un coche eléctrico
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El decálogo definitivo para comprar un coche eléctrico

No solo es el futuro, es el presente. El coche eléctrico ha llegado para quedarse. ¿Tienes dudas? Aquí van diez razones definitivas que te harán ver porqué es mejor comprarse un coche eléctrico.

1 – Es mejor para tu bolsillo

Ahorrarás el 100% del impuesto de matriculación y el 75% del de circulación. Llenar de gasolina el depósito de un coche cada día es más caro, alrededor de los 60 € de media y con ellos puedes hacer 600 Km. aproximadamente, o lo que es mismo 10 € cada 100 Km. Con un coche eléctrico para hacer estos 100 Km. solo gastas 2,15 € de electricidad con tarifa normal y tan solo 0,86 € con tarifa reducida. Al mes con un coche de combustión y un uso normal necesitas dos depósitos de gasolina lo que equivale a un gasto de 120 €. Con uno eléctrico el gasto es de 26 € en el peor de los casos y 10,32€ si lo cargas con la tarifa nocturna.

Por tanto, el ahorro anual es considerable. Todavía lo es más si utilizas los diferentes puntos de carga públicos y gratuitos que existen por toda España que te permiten recorrer kilómetros sin gastar ni un céntimo de tu bolsillo. Si además le sumas el bajo coste de mantenimiento y la reducción de las visitas al taller, todavía la diferencia es más extraordinaria.

Te invitamos a que leas nuestro artículo ‘Buscando taller para mi coche eléctrico‘.

2 – Es mejor para el planeta

No contaminan ni emiten gases de efecto invernadero y por tanto ayudan a mejorar el medio ambiente. Hay estudios que confirman que de seguir con la tendencia actual de implantación de vehículos eléctricos en Europa, las emisiones de óxido de nitrógeno pasarán de 1,3 millones de toneladas a 70.000 en poco más de una década.

Si los vehículos que circulan por nuestras ciudades fuesen eléctricos se reduciría en un 90% la contaminación asociada al tráfico, el cual sería también más silencioso y eficiente.

3 – Es mejor para tus sentidos

Conducir un coche eléctrico es un placer para los sentidos. Todo es armonía, silencio, suavidad, agilidad. Al no tener motor de combustión no existen ruidos, vibraciones ni roces. Al tratarse de un medio de transporte eficaz y limpio, la calidad de la conducción es excelente tanto en ciudad como en carretera.

El silencio que existe dentro de un coche eléctrico es espectacular y simplemente puedes disfrutar de él o escuchar con mejor claridad tu música preferida.

Disponen de dispositivos de ayuda a la conducción segura y eficiente que te permitirán relajarte y sentir el placer de conducir.

4 – Es mejor para circular y estacionar

Pueden aparcar de forma gratuita en las zonas verdes y azules hasta 2 horas. También aparcan gratis en las zonas públicas habilitadas para cargar, reservadas solo para este tipo de vehículos. En los centros comerciales hay zonas especiales para los coches eléctricos con puntos de recarga. No están afectados por las restricciones de tráfico en episodios de alta contaminación donde se bloquea la entrada a las ciudades de los coches de combustión. Pueden usar el carril bus-VAO en cualquier situación y tienen los peajes gratuitos de lunes a viernes.

5 – Es más eficiente cuando frenas

Disponen de un sistema de recuperación de energía que te permite recargar la batería en el momento de frenar, o mejor dicho desacelerar. El sistema se activa cuando soltamos el acelerador, momento en el que el coche frena por sí solo. Esta frenada en muchos casos puede ser gestionada por el conductor para hacerla más suave o más potente. El pedal del freno lo usarás para acabar de detener el vehículo a ínfima velocidad o para casos de emergencia.

Con esta tecnología no solo recuperar energía para cargar la batería en cada desaceleración sino que además ahorras dinero en la sustitución de las pastillas de freno, que apenas se desgastan. Olvídate de pasar por el taller a cambiarlas en mucho tiempo.

6 – Es más rápido acelerando

Es sorprendente ver cómo acelera. Un coche eléctrico sale disparado en cuanto pisas el acelerador y eso es debido a que alcanza su máxima potencia desde las cero revoluciones por lo que su aceleración en los primeros metros es espectacular.

Los motores eléctricos son muy potentes y permiten una aceleración rápida y constante. Además recuerda que no tiene embrague ni caja de cambios.

Y a parte de ser más rápido acelerando también es más rápido de fabricar ya que nos ahorramos un buen número de piezas. No tiene motor de arranque, ni correas, ni distribuidor, ni eje de transmisión, ni depósito de combustible, ni tubo de escape, etc.

7 – Es más espacioso

Como el número de componentes mecánicos se reduce drásticamente, el espacio interior del habitáculo se aprovecha mucho más. Todo este espacio sobrante se utiliza para hacer más amplio y confortable el coche. Además los coches eléctricos suelen tener dos maleteros, uno detrás y otro en la parte frontal, donde está habitualmente el motor de los coches de combustión.

El desarrollo tecnológico de nuevas baterías pequeñas y potentes hace que el espacio sea todavía más amplio en el habitáculo que permite poder llevar a más personas o más equipaje.

El futuro no muy lejano de los coches eléctricos pasa por la arquitectura interior que tiene como máxima prioridad el espacio y la comodidad.

8 – Es más duradero

Tienen una mayor durabilidad y se degrada menos que un vehículo de combustión. El motivo se debe también a la ausencia de componentes mecánicos y a la reducción de piezas en general que lo hacen más sencillo. Por tanto, su desgaste es muy inferior pudiendo así recorrer muchos más kilómetros que un diésel o un gasolina.

El componente principal de un coche eléctrico es su batería que irá perdiendo capacidad a lo largo de los años. Se calcula que después de 8 años la pérdida oscila alrededor del 30%, lo cual significa que todavía queda el 70% para dar una autonomía más que notable al vehículo. Esta degradación se va atenuando a partir de los 8 años con lo que nos podemos plantar con un coche de 16 años y una batería a la mitad de su potencia. Además es fácilmente intercambiable por una nueva cuando queramos tener el 100% de autonomía. Esto permite alargar entre 3 y 4 veces más la vida útil de un coche eléctrico en comparación con un coche de combustión. 

Todo esto implica que un vehículo eléctrico pierda menos valor pudiéndose vender de segunda mano a un precio mayor lo cual amortiza todavía más la inversión inicial al comprarlo.

9 – Es tecnología punta

Todo es tecnología para facilitar la conducción y la seguridad. Muchos de ellos ya vienen de serie con el sistema de mitigación de colisión frontal, el control de velocidad adaptativa, la alerta de salida de carril, la detección de ángulo muerto, la alerta de tráfico trasero, la mitigación de aceleración no intencionada, cámaras 360º, entre otros.

También ya es una realidad la tecnología que permite recargar las baterías por inducción y sin cables.

10 – Sin problemas para recargar

Recargar tu coche eléctrico ya no es un problema tanto si circulas por ciudad como si lo haces por carretera. Los ayuntamientos, cada vez más, están invirtiendo en la promoción del uso de vehículos eléctricos y es por eso que la oferta de puntos de carga públicos es más extensa cada mes. En carretera también podemos encontrar múltiples cargadores para que el transporte eléctrico sea posible con total garantía y de manera rápida que permite tener un viaje seguro, limpio y cómodo. También puedes cargar tu coche en casa.

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