Descubre la carretera del vino con vehículo elèctrico

Descubre la carretera del vino con vehículo elèctrico

La Carretera del Vino es una ruta de 40 km de longitud que recorre el antiguo trazado que unía las Viñas del Penedès con las playas del Garraf. Desde el Castillo de Sant Martí Sarroca en Sitges, es la primera Wine Road que se puede recorrer con vehículo eléctrico de todo el Estado, una iniciativa privada y conjunta de las 13 bodegas del trazado, con el apoyo de los 7 municipios, que se unen para impulsar esta innovadora propuesta y recuperar la histórica vía comercial que ya utilizaban los romanos para hacer llegar los vinos del Penedès en todo el mundo.

La ruta presenta una oferta conjunta a nivel enoturístico, integrada por las bodegas, pero también por otros puntos de interés turístico, desde vestigios de los íberos hasta componentes del modernismo, pasando por castillos y arquitectura popular y tradicional del territorio, todo ello completado con una amplia propuesta cultural y una variada gastronomía. Podéis encontrar toda la información aquí.

Al ser una ruta pensada para hacerla en vehículo, esta iniciativa se ha unido al proyecto Carsharing, impulsado por Nissan, para ofrecer a los visitantes la posibilidad de hacerla con vehículo eléctrico, sin duda una opción muy atractiva para visitar los bodegas y los diferentes pueblos que integran la ruta, para acabar con un baño en la playa de Sitges por ejemplo, si el tiempo acompaña. Con esta opción ya no necesitamos ni tener un coche en propiedad, ni preocuparnos donde aparcar: cogemos un tren hasta Vilafranca del Penedès, por ejemplo, y el parking Saba de la Plaza Penedès nos espera un Nissan LEAF o una furgoneta e-NV200, ideales para familias o grupos pequeños. Sólo será necesario que nos inscribimos en la web, nos bajemos la aplicación móvil y verifiquemos que tenemos el carnet de conducir. Hay varios puntos de recarga a lo largo del recorrido y se alquilará por horas. Por un precio asequible, mucho más competitivo que si tuviéramos que alquilar un coche de gasolina, dispondremos de un vehículo silencioso, respetuoso con el medio ambiente con el que nos sentiremos más cerca de la manera tradicional de hacer la ruta: Hasta bien entrado el siglo XX, los comerciantes la recorrían con un carro tirado por un caballo.

La libertad que te da un vehículo no tiene precio: podemos planificar hacer la ruta en un fin de semana, pernoctando en alguno de los hotelitos con encanto de la ruta, para disfrutarla con más tranquilidad: visitar el conjunto medieval de Bajo Ribes en Sant Pere de Ribes, la Iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla o el Castillo de Olèrdola, con unas vistas espectaculares. Podemos disfrutar de una coca de recapte en Cal Ton o una Zarzuela de pescado y marisco en Cal Manelet.

Por la tarde podemos visitar las bodegas Torres, o la Finca Viladellops son algunos ejemplos, espacios donde no sólo podremos degustar vinos sino que nos explicarán la Historia y el proceso de elaboración del vino. Espacios que merecen una visita sólo por la belleza de las fincas, que además resultan ser un regalo para los sentidos; son espacios de paz, agradables, lejos del ruido de la ciudad, a menudo construidos con piedras centenarias, donde todo va a otro ritmo y las prisas no son bienvenidas.

Después de todas estas interesantes visitas, cogemos nuestro vehículo eléctrico y sin preocuparnos de gasolinas ni peajes seguimos nuestra ruta del vino. Una ruta muy recomendable en todas las épocas del año, para todas las edades, con amigos, parejas o para hacer con la familia, con gente mayor. Un gran plan con aroma mediterráneo, para cualquier fin de semana, sobre todo ahora que se acerca el buen tiempo.

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